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CONECTANDO MUNDOS 2019-2020.
Get In the loop: para un futuro en equilibrio

El desafío de la humanidad para el siglo XXI consiste en erradicar la pobreza y alcanzar la prosperidad para todo el mundo con los limitados recursos naturales del planeta.

Las profundas desigualdades en materia de ingresos, género y poder hacen que millones de seres humanos vivan en la pobreza y en la exclusión y discriminados económica y socialmente.. Casi 900 millones de personas padecen hambre; 1.400 millones viven con menos de 1,25 dólares al día y 2.700 millones no disponen de instalaciones para cocinar en condiciones higiénicas.

Alcanzar un desarrollo sostenible significa garantizar que todas las personas tengan los recursos que necesitan –alimentos, agua, atención sanitaria y energía– para que sus derechos humanos sean efectivos. Significa también garantizar que el consumo de recursos naturales no provoque tensiones en los procesos vitales del sistema terrestre –generando el cambio climático o la pérdida de biodiversidad, por ejemplo– hasta tal punto que la Tierra salga de su período estable, conocido como Holoceno, que ha resultado tan beneficioso para la humanidad a lo largo de los últimos 10.000 años.

Lograr que vivamos en este espacio seguro y justo para la humanidad es un desafío complejo, debido a que los límites sociales (como el hambre, la desigualdad o la falta de salud) y los límites planetarios medioambientales (como el cambio climático o la pérdida de diversidad) son interdependientes. La tensión ambiental puede agravar la pobreza y viceversa. Por este motivo, necesitamos unas políticas bien diseñadas y unos nuevos hábitos de consumo y producción para alcanzar un desarrollo sostenible e inclusivo.

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En la presente edición de Conectando mundos, nos planteamos los siguientes objetivos:

  1. Repensar críticamente el concepto de crecimiento y desarrollo en base a los principios de sostenibilidad ambiental y justicia social
  2. Conocer y analizar las causas y consecuencias del modelo de producción y consumo actual para comprender sus efectos insostenibles sobre la vida de las personas y del planeta.
  3. Plantear modelos alternativos de desarrollo económico más respetuosos con la vida de las personas y del planeta a partir del conocimiento de propuestas alternativas ya existentes.
  4. Fomentar acciones y conductas transformadoras, individuales y colectivas, que impliquen la generación de nuevas propuestas para un desarrollo social y económico más justo y sostenible.